Momias del antiguo Egipto. Redescubriendo 6 vidas Momias del antiguo Egipto. Redescubriendo 6 vidas Momias del antiguo Egipto. Redescubriendo 6 vidas

En el antiguo Egipto, la momificación servía para sobrevivir a la muerte y conducir el cuerpo a la vida del más allá. 

A través de una colección de objetos procedentes del British Museum, la muestra explora la idea de momificación y analiza el testimonio de seis personas que vivieron en el antiguo Egipto.

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El estudio avanzado de estas momias y sus pertenencias ha permitido crear un perfil personal y saber quiénes eran, su edad, sus creencias y sus enfermedades. Cada momia tiene una historia que contar.

La exposición presenta seis momias que corresponden a personas que vivieron entre los años 900 y 150 a. C. en Egipto y muestra, a partir de una tecnología pionera, los descubrimientos realizados en estos ejemplares. Estas técnicas no invasivas proporcionan datos de cómo era la vida en una antigua tierra definida por el Nilo. 

Sin la necesidad de desenvolver los restos de sus momias, los nuevos descubrimientos han permitido a los expertos analizar prácticas curativas e intercambios culturales en el testimonio vital de estos ejemplares, así como el papel de la mujer o el de la infancia en el antiguo Egipto. 

Exposición organizada en colaboración con el British Museum

The British Museum

MOMIFICACIÓN PARA GUIAR EL CAMINO

En el antiguo Egipto creían que el cuerpo debía sobrevivir a la muerte para llegar a la vida del más allá y que la preservación artificial del cuerpo lo haría más probable. Después del embalsamamiento, el cuerpo se convertía en una forma más cercana a las cualidades y los atributos de los dioses. La momia serviría de base física para que los componentes del espíritu de la persona, como ka y ba –la fuerza vital y la fuerza anímica–, viajaran libremente entre el mundo de los vivos y el reino de los muertos.

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Las primeras momias están datadas entre los años 4.000 y 3.000 a. C. y siguieron un proceso de momificación natural. Enterrados, los cuerpos se secaban por el calor del desierto y mantenían parte de su aspecto físico. Egipcios de este período temprano pudieron haber desenterrado fortuitamente estas momias y tal descubrimiento pudo haber guiado sus creencias hacia la necesidad de preservar el cuerpo después de la muerte.